Lo que casi nadie sabe es que el 80% de las personas sexualmente activas se han contagiado alguna vez con el Virus del Papiloma Humano (VPH). Es un virus muy común, que en la mayoría de los casos permanece un rato en el cuerpo y se elimina sin que nadie se de cuenta.

El VPH es un visitante silencioso que entra y sale del organismo sin hacer ruido. El problema está, cuando ese visitante decide quedarse por más tiempo, se instala y causa problemas de salud, como el cáncer de cuello uterino. El VPH no genera ningún síntoma, ni siquiera cuando ha decidido quedarse en el cuerpo, por lo que es necesario realizarse controles médicos de manera periódica para detectar su presencia.

Las mujeres que tienen más de 30 años, pueden acceder, a través de su EPS, a la prueba ADN-VPH, que registra la presencia del virus antes de que este cause daños. Existen más de 100 tipos de VPH, de los cuales 32 producen cáncer y la labor de la prueba es determinar si alguno de estos tipos están en el cuerpo.

Hay dos posibilidades: que la prueba ADN-VPH resulte positiva o negativa. Si sale positiva, el paso a seguir es la citología que se utiliza para corroborar el resultado. Es decir, que ambas tecnologías de detección temprana: la prueba ADN – VPH y la citología, son complementarias. En caso de resultar negativa, el examen debe realizarse otra vez, pasados 5 años.